Se da la paradoja en la sociedad, generalmente, de tener cierta perspectiva de perturbación o anomalidad física sobre quienes están en celo, siendo éste un estado natural, síntoma de una óptima condición y apetito sexual. Sin embargo, se tiene la tendencia a naturalizar y justificar los celos como un estado sinónimo de amor cuando en realidad es una perturbación mental de desconfianza y afán posesivo... Habría que poner más celo en enmendar estas situaciones.

No hay comentarios:
Publicar un comentario