sábado, 13 de octubre de 2018

LIV

El cinismo de la humanidad, a veces, resulta paradójicamente indigesto.
Resulta que les ha salido una mancha que nadie quiere quitar en sus banderitas y, lejos de acomplejarse, la muestran tendidas en sus balcones.
Mucho España, mucho Alemania, mucho Estados Unidos, mucho Brasil y mucha mierdecita de colores delineando las fronteras pero a ver quién se hace responsable de asumir su culpa y reclamar el nacionalismo derretido de Groenlandia; el nacionalismo deforestado del Amazonas; el nacionalismo consumido de fósiles de manera contaminante; el nacionalismo sangrante de las invasiones;...

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