lunes, 8 de octubre de 2018

LIII

Los teístas no tienen más argumento que tratar de elevar la probabilidad de lo improbable, ya que la ciencia seria y de rigor no debería perder más tiempo del que ha perdido en tonterías.
¿Os imagináis que alguien encuentra las memorias de un zumbado de hace mil quinientos años en el que dice que ha visto cómo le hablaban las frutas pidiéndole que no se las comiera, que esto cayera en manos de otro listillo de turno y predicara esa palabra sacándola rédito, diciendo además que es una ofensa comer fruta? No es una gracia, es una analogía muy seria.
Si le echáramos la misma cuenta que a los teístas, seríamos propensos a bastantes patologías producidas por falta de vitaminas. De hecho, las patologías existen pero, como son más mentales que vitamínicas, parece que carece de la misma relevancia, máxime cuando el propósito es cercar al mayor número de personas dentro de un mismo redil.

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