Surgen muchos estudios que indican que la actividad física ayuda a la mente y que el movimiento facilita el aprendizaje.
Un par de puntualizaciones, si se me permiten, especialmente contra las portadas sensacionalistas para hacerse eco de estos estudios:
1º La actividad física necesaria para "refrescar" el cerebro no es sinónimo de machacarse los bíceps, prepararse para una maratón o estar todo el día entrenándose para llegar a las olimpiadas. El cuerpo, por supuesto, ha de ser activo y la neurociencia ha probado que eso ayuda a nuestro cerebro pero seré claro y tajante al respecto: Albert Einstein no ganó su nobel por correr 100 metros en menos de diez segundos Wisława Szymborska no se llevó su nobel tras correr una maratón en apenas dos horas, ni Hawking predijo la radiación de los agujeros negros tras marcar un gol olímpico.
2º De igual manera, también se ha probado científicamente que los atletas de élite no son, precisamente, ejemplos de lucidez intelectual sino de movimientos y pensamientos mecanizados que les ayuda a procesar mejor la concentración necesaria para desarrollar más las habilidades físicas necesarias para alcanzar las cotas que se marcan, con lo que ejemplarizar una sociedad con estos modelos es tan arriesgado como acabar siendo autómatas al dictado sin más cuestionamiento que para mejorar las marcas y los resultados del deporte de turno.
Un par de puntualizaciones, si se me permiten, especialmente contra las portadas sensacionalistas para hacerse eco de estos estudios:
1º La actividad física necesaria para "refrescar" el cerebro no es sinónimo de machacarse los bíceps, prepararse para una maratón o estar todo el día entrenándose para llegar a las olimpiadas. El cuerpo, por supuesto, ha de ser activo y la neurociencia ha probado que eso ayuda a nuestro cerebro pero seré claro y tajante al respecto: Albert Einstein no ganó su nobel por correr 100 metros en menos de diez segundos Wisława Szymborska no se llevó su nobel tras correr una maratón en apenas dos horas, ni Hawking predijo la radiación de los agujeros negros tras marcar un gol olímpico.
2º De igual manera, también se ha probado científicamente que los atletas de élite no son, precisamente, ejemplos de lucidez intelectual sino de movimientos y pensamientos mecanizados que les ayuda a procesar mejor la concentración necesaria para desarrollar más las habilidades físicas necesarias para alcanzar las cotas que se marcan, con lo que ejemplarizar una sociedad con estos modelos es tan arriesgado como acabar siendo autómatas al dictado sin más cuestionamiento que para mejorar las marcas y los resultados del deporte de turno.

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